Por años se ha pensado que es deber de los hombres conquistar día a día a su pareja con pequeños detalles que reafirmen el afecto que sienten por ella. Recibir detalles -por pequeños que sean- es algo gratificante. Que te sorprendan con una cena, con tus flores favoritas o que simplemente note que estás cansada y asuma algo que te haga falta por hacer en casa, de verdad que es algo que apreciamos. Pero ellos también son felices cuando la mujer que aman los tiene en cuenta con una manifestación de afecto espontánea, sencilla, pero que diga de manera implícita: "Te amo".

Con lo antes dicho en cuenta, a continuación encontrarás 20 detalles simples pero hermosos con los que puedes conquistar día a día a tu esposo.

1. Notas

Que le dejes notas en su maletín de trabajo, el bolsillo de su pantalón o camisa, que digan: "Te amo" o "Te echare de menos", le va a animar a regresar a casa. Hazlo ocasionalmente y lo sorprenderás gratamente.

2. Comprensión

Adora que comprendas su "adicción" a los deportes domingueros y que no le pongas lío por querer ir al estadio o ver el partido de fútbol por televisión con amigos, aunque no lo toleres ni poquito.

3. Permitirle ganar

Le gusta que le permitas "darse ese gustito" de comer la última rebanada de pastel o la última fritura del paquete, o lo último de lo que sea que estén comiendo; una pequeña manía que seguro por complacerlo le dejarás ganar.

4. Masajes relajantes

Se derretirá si acaricias su cabellera o masajeas su espalda después de un día agotador. Para ellos es una bonita muestra de afecto.

5. Tomar su mano

Increíble pero cierto: también le gusta que le sorprendas buscando una de sus manos para sostenérsela mientras caminan juntos.

6. Pequeños cuidados

Que acomodes su ropa, quites alguna motita de polvo de su ropa les encanta; ellos no son tan detallistas en ese tipo de cosas, por ello, que tú lo hagas le dice que te fijas en él.

7. Besos y más besos

Que le saludes con un beso, marca un momento de intimidad entre los dos que les aísla de la dura cotidianidad y llena de energía para retomar la vida en familia.

8. Su comida favorita

Que de vez en cuando le prepares con su comida favorita aunque no puedas ni gustes comerla. Una buena muestra de amor y mínimo sacrificio.

9. Tiempo juntos

Que planeen pasar tiempo en pareja y busques la manera de que todo salga bien, desde que la niñera llegue a tiempo a cuidar los niños y que, desde luego, te prepares para disfrutar de una noche agradable sin estar preocupada por algo más.

10. Cuidar de su salud y bienestar

Gusta que le hagas comida saludable y te preocupes por su bienestar físico. Y, ¿a quién no le agrada que alguien se muestre preocupado por su salud?

11. Prepararle un almuerzo para llevar

Le agrada que procures tenerle algo de llevar al trabajo para almorzar (comer), ya que a veces lo pasa por alto y sabe que tú piensas en todo.

12. Permitirle consentirte

Es feliz cuando le permites ser caballeroso y que abra tu puerta, te ayude con la silla en el restaurante, etcétera. Ese tipo de cosas le hace sentir feliz y muestra que le necesitas para que te mime.

13. Paciencia

Agradece que le tengas paciencia cuando se tarda en salir para el trabajo y de paso también te hace retrasar en tus planes diarios. Ya sabes, algunos son un poco como niños.

14. Consentirle con cosas que le gustan

Se sienten consentidos cuando sales de compras y llegas a casa con sus bocadillos favoritos.

15. Cuidar de su mamá

Le gusta que te lleves bien con su mamá y que la llames, ya que muchas veces él lo olvida y adora a su mamá. Es como si él mismo lo hiciera.

16. Momentos para recordar

Que de vez en cuando se sienten a recordar la música y las cosas que hacían cuando estaban de novios. ¡Quién diría que podrían llegar a ser tan románticos!


17. Una pausa en el ajetreo cotidiano

Se siente especial cuando le invitas a contemplar esos pequeños detalles de la vida diaria que a veces pasa por alto, pero tú sabes que le gustan y le alegran el día.

18. Te pones linda para él

Se siente feliz cuando tienes en cuenta ese lindo vestido que sabes le gusta vértelo puesto.

19. Sorpresas

Que de vez en cuando le sorprendas con su postre favorito al llegar a casa o cuando salen a dar un paseo.


Gusta que te apoyes en él para sentirte protegida, en últimas, proteger a su familia hace parte de los instintos más básicos de un hombre.


No es que todos sientan especial gusto por todos estos detalles, pero seguro tu pareja gustará de alguno de éstos, y uno que otro más que tú sabes le encanta. Así que no dejes morir el amor y enciende la llama de la pasión de manera diaria.

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Muchas veces, las relaciones de pareja fracasan porque el amor que hay en ellas no es sano. Es lo que se conoce como relaciones tóxicas. Estas suelen llevar al sufrimiento, como explica la psicóloga experta en conflictos de pareja Silvia Congost en su nuevo libro «Si duele, no es amor» (Zenith, 2017). Con esta obra, su principal objetivo es eliminar la creencia de que el amor y el sufrimiento van unidos: «Estamos muy educados para unir una cosa con la otra y es un gran error. Cuando el amor es sano, no se sufre», sentencia.

Sin embargo, Congost explica que no hay que confundir este sufrimiento con las típicas discusiones que se suelen dar en las parejas, pues, a su juicio, estas son normales e incluso necesarias. «Las parejas que dicen que no han discutido nunca en no sé cuántos años es porque uno de los dos está tragando y no expresa las cosas y el día que las expresa se acaba de repente», cuenta. Precisamente la comunicación es uno de los aspectos fundamentales que, considera esta autora, llevan a una relación buena: «Es básica porque si no entendemos al otro, lo que le pasa, difícilmente podremos ir adaptándonos el uno al otro».

Pero la comunicación, aunque es importante, no lo es todo. Hay otros aspectos que se deben potenciar para que la relación sea sana y duradera. «La bondad, la compasión y el deseo de compartir, de proyectar juntos, de incluir al otro en nuestros planes», asegura Congost como puntos clave que deben estar presentes en toda relación. La elección de la persona correcta es otra de las cosas básicas para que funcione, y de las más complicadas. «Hay que saber qué estas buscando en la otra persona y elegir a la persona correcta, no quedarte con nadie que no encaje con esos mínimos que estás buscando».

A su juicio es más habitual de lo que se cree escoger a una persona aun sabiendo que no es la correcta. El motivo, el pánico a la soledad: «El miedo a la soledad va unido a la baja autoestima. Si te sientes inseguro, sientes que no eres válido, interesante o guapo, lo que sea, tendrás miedo a no encontrar a nadie que vea eso, porque si nosotros somos los primeros que no lo vemos, creemos que no lo verá nadie más. Entonces inconscientemente ese miedo a quedarnos solos es el que hace que aguantemos».

Un signo de estar en una relación tóxica es, en su opinión, que alguna de las partes se plantee ponerle fin. Se pueden tener problemas, que surjan dudas o incluso buscar ayuda, pero para esta experta, si a alguno de los dos se le pasa por la cabeza acabar con la relación, es porque esta no es buena.

Con todo, el secreto para saber si una relación es sana, asegura Congost, es que sea fácil y fluya. «Todas las relaciones que funcionan, lo hacen porque es fácil, pero esto no significa que no haya conflictos, porque es normal que los haya. Además, si sentimos que fluye es porque estamos con la persona correcta, pero teniendo en cuenta en todo momento que nunca hay garantías», concluye.


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Fuente: ABC Familia
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No sólo destruye matrimonios, también amistades de años y cualquier tipo de relación. Es difícil de detectar, pero una vez que se le reconoce, es relativamente fácil solucionarlo todo. Te invito a saber de qué tipo de mal se trata.

Todos nos relacionamos de una o de otra manera, y de esas relaciones obtenemos lo necesario para sobrevivir en sociedad. Muchas de las buenas cosas que obtenemos en esta vida se deben al éxito que esas relaciones tengan.
Nos relacionamos para obtener y mantener un trabajo, lo hacemos para hacer negocios, preservar nuestra salud, ayudar y ser ayudado; nos relacionamos y conocemos a las personas con las que inclusive formaremos familias. Todo funciona en tanto sobrellevemos bien nuestras relaciones sociales y familiares, pero las complicaciones sobrevienen cuando nuestras conductas y modos afectan a otros. Son muchos los factores que dañan las relaciones, pero hay uno en particular que lo destruye todo: el orgullo.

El orgullo, curiosamente, tiene dos líneas: la primera, la positiva, habla de la dignidad de la persona, de la estima correcta que puede tener de sí misma o inclusive hacia otra persona, y eso es sano, es bueno; pero la segunda, la negativa, se da cuando esa estima es excesiva y aparece la soberbia, la altivez, la vanidad, la arrogancia y la crítica; y eso no ayuda, más bien daña todo a su alrededor, principalmente a las personas.

Si descubres que estás cerca de alguien cuyo orgullo está causándole daño -o que tú mismo identifiques en ti algunos de estos factores-, te comparto estas cinco recomendaciones para no perder y sí mejorar las relaciones:

1. No intentes cambiar a la persona

Ningún ser humano tiene el derecho de cambiar a otro, los cambios son un asunto personal y nacen del deseo de querer hacerlo. Nuestro trabajo es entender y aceptar lo que se puede, tolerar lo que no podemos aceptar y buscar la humildad como el medio por el cual todos nos podemos relacionar para no lastimar a otros.

2. El orgullo no es cosa de ricos

Ingenuamente pensamos que el orgullo es cosa de ricos, de los que miran de arriba para abajo, pero la verdad es que también entre quienes menos tienen hay mucho orgullo. ¿Te ha tocado conocer a alguien que estando en necesidad es incapaz de recibir ayuda o lo que necesita movido por el orgullo?

Entenderemos que todos somos susceptibles de caer en ello si permitimos que las cosas materiales tengan más valor en nuestra vida que las personas.

3. Si hay que hablar un tema serio con alguien pide la presencia de un tercero

La comunicación a veces es compleja y se presta a malos entendidos, por lo que si es posible o muy necesario, pide que otra persona, preferiblemente que la persona en cuestión estime o reconozca como autoridad, esté presente.

Usa un lenguaje claro y haz a un lado los descalificativos, la humillación o la desacreditación.

4. Sé el primero en ofrecer ayuda

Anteponer la buena voluntad y la humildad desarma a muchos.

5. Hazle saber que estarás cuando te necesite

Pedir ayuda puede ser una de las más grandes pruebas para una persona orgullosa; sin embargo, son esos momentos de necesidad los que a todos nos hacen humillarnos y reconocer que necesitamos de los demás; es cuando doblegamos el orgullo y nos volvemos más humildes para beneficio de todos.

Imagina que el orgullo es una enfermedad, que no es algo que tú puedas sanar pero sí protegerte para evitar un contagio. Piensa en que en tus manos está el poder ayudar a esa persona "enferma" a que funcione mejor con quienes le rodean y le aman; se trata de ser tolerantes y evitar ser heridos o lastimados por sus formas.


Por último recuerda que a la humildad el orgullo no puede herirla.

Por Emma Sánchez para Familias.com
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